
Me mandan un power point sobre un libro “La Casta”, que habla de los abusos y privilegios de nuestra clase política. La verdad es que si uno mira los números fríamente, siente cierto rubor y se queda perplejo ante la avalancha de datos que, a ojos de cualquier persona, nos parecen tremendamente injustos, estemos o no en tiempos de crisis: salarios, coches oficiales, regalos, pensiones vitalicias ...etc. Una maraña de privilegios para una clase social que cada vez se encuentra más en las antípodas del pueblo al que dicen representar. No son los únicos.
Leo una noticia el viernes 29/01/2010 de que los consejeros de Caixa Catalunya (en proceso de fusión con Caixa Manresa y Caixa Tarragona; con cerca de 1.000 de personas previstas en despidos; con ayudas del estado para hacer la fusión; cierre de oficinas…etc) ha aprobado un incremento salarial de su Director General del 14% , cerca de 800.000 euros anuales, en la parte fija. La parte variable se incrementa del 35% al 50%.
Y además tienen la poca vergüenza de escudarse en la famoso estribillo de “equiparación salarial del sector”. No tienen bastante de ser copartícipes del desarrollo de la burbuja inmobiliaria y de dejar el sector de la banca cerca del crak… Además practican la “lluvia dorada” encima de nosotros, aunque a nosotros no nos haga ni pizca de gracia.
Leo una noticia el viernes 29/01/2010 de que los consejeros de Caixa Catalunya (en proceso de fusión con Caixa Manresa y Caixa Tarragona; con cerca de 1.000 de personas previstas en despidos; con ayudas del estado para hacer la fusión; cierre de oficinas…etc) ha aprobado un incremento salarial de su Director General del 14% , cerca de 800.000 euros anuales, en la parte fija. La parte variable se incrementa del 35% al 50%.
Y además tienen la poca vergüenza de escudarse en la famoso estribillo de “equiparación salarial del sector”. No tienen bastante de ser copartícipes del desarrollo de la burbuja inmobiliaria y de dejar el sector de la banca cerca del crak… Además practican la “lluvia dorada” encima de nosotros, aunque a nosotros no nos haga ni pizca de gracia.



